/Guerra, patriarcado y feminismo

Guerra, patriarcado y feminismo

De Heled Delnz en redes socialeas

«To my daughter I will say: ‘when the men come, set yourself on fire'» Cuántas veces hemos leído que el país tiene bonitas playas, buen clima, y lindas mujeres; montañas abruptas, praderas extensas y bellas mujeres; desiertos, estrellas y hermosas mujeres. Las fotos de bellas ucranianas vestidas de soldados por la libertad, son el mejor reclamo para la guerra; porque la mujer sigue siendo un trofeo bélico. Cuando un africano o un árabe toca a una mujer europea, los hombres blancos gritan «dejad a nuestras mujeres» Los hombres el mundo «blanco y civilizado» avisan a los hombres oscuros del Sur que no van consentir que toquen a «sus mujeres» Cuántos hombres occidentales quieren arrancar el burka a las mujeres musulmanas en nombre de la libertad femenina, en nombre de sus buenos sentimientos como hombres. Los hombres musulmanes responden «Dejad a nuestras mujeres en paz» No hay mucha diferencia entre los musulmanes que sacan pecho ante los hombres occidentales para que dejen a «sus mujeres» en paz , con sus burkas, su chadores, su niqabes; y los hombres occidentales que defienden a «sus mujeres» con sus biquinis, sus vestidos ajustados, sus tacones de aguja, su eterna juventud. El tema de fondo es el mismo: La mujer pertenece al país, a la cultura, a la familia, a la tribu, jamás a sí misma. El punto álgido de esta pertenencia es la guerra. Después de todo es en la guerra donde se consolida el patriarcado con el grito «nuestras mujeres y nuestros hijos deben ser protegidos», no así las mujeres y los hijos del «otro». La violación en tiempos de guerra es la respuesta más salvaje a esta idea de la mujer propiedad del estado. Cuando los soldados matan a los hombres, el siguiente paso es buscar a las mujeres, violarlas,y escribir la palabra «vencedor» sobre las paredes, con la sangre del enemigo. Violar a «las mujeres del enemigo» es el remate de la victoria. Gayatri Chakravorty Spivak, una pensadora india, experta en crítica literaria y en teoría de la literatura escribe «la violación es perpetrada por el grupo de los vencedores» como «una celebración metonímica de la adquisición territorial». La violación es una parte importante de la guerra, pero las cifras que se manejan son conservadoras. Las estadísticas incluyen solo a las mujeres que han buscado ayuda de profesionales sanitarios. Se excluyen a las que no pudieron llegar a los centros de salud, y las que no fueron por temor a represalias o ser estigmatizadas en sus comunidades. Solo la suerte determina que una mujer escape a la violencia sexual en la guerra. Y esto sucede y es así porque la mujer ha sido históricamente propiedad de los hombres: Ha satisfecho sus deseos físicos y ha mantenido su casa y su descendencia. La mujer ha permitido al hombre aumentar su capital o reforzar su poder, convirtiéndose en un objeto. Según Linda LeMoncheck en su libro «Dehumanizing Women: Treating Persons as Sex Objects» una mujer se convierte en un objeto cuando lo que ella reclama no tiene valor alguno en relación con las demandas de los demás sobre ella. Cuando una persona no puede reclamar sus derechos como ciudadana ni como persona, pierde su derecho a ser persona, la objetivación conlleva la perdida de su humanidad. Cuando esos códigos ya de por sí flacos en tiempos de paz, colapsan bajo las balas, la mujer se convierte en objeto con toda la violencia del conflicto sobre su cuerpo y esa violencia extrema encuentra incluso su justificación patriarcal convirtiendo al soldado en víctima, bajo el mito de que pierden la frontera entre el bien y el mal cuando tienen que soportar la visión de terribles crímenes y deben matar e huir de la muerte. Eso es solo un mito y es una abominable justificación. En las guerras existen normas que dictan cómo deben comportarse los soldados, pero su desobediencia se considera una una ley natural y por lo tanto que en la guerra se viola para calmar al joven guerrero y a la vez humillar al enemigo.Se viola el objeto nacional más valioso.»Ella es el alma de la casa, de la familia y del hogar. Ella es la Gracia, que conduce al Cristianismo hacia Dios; ella es Beatriz que guía a Dante; es Laura que llama a Petrarca. Se presenta como la Armonía , la Razón, la Verdad: Entonces la mujer ya no es carne sino cuerpo glorioso», escribe Simon de Beauvoir «La mujer es fisis y antífisis al mismo tiempo; encarna a la Naturaleza tanto como a la Sociedad. Ella es la Vida y la Muerte, la Naturaleza y el Artificio, la Luz y la Noche». Si la Mujer es todo eso –y lo es– ¿por qué arrebatarla del hogar, que desaparecería con ella? Si el hogar es, en cierto modo, una prolongación de la matriz, ¿por qué pretender su eliminación en nombre de una absurda independencia, concebida en una estancia cerrada a la luz y el aire? ¿Por qué arrebatarles a todos, mujeres y hombres, el amor y, con él, la felicidad? ¿Se ignora que la etapa de la vida infantil es decisiva en el curso de la vida humana? ¿Hay algo más tierno y profundo que el amor maternal? Los científicos políticos Charles Tilly y J. Ann Tickner se refieren a esa alma femenina cuando analizan el papel de la mujer en la construcción nacional. Tilly sostiene que el Estado moderno ha surgido a través de la guerra. Por lo tanto, los militares han sido esenciales para la existencia y el éxito del estado. La propia imagen de la nación es necesariamente militarista: Los hombres son héroes que luchan por el establecimiento y defensa de la patria. Tickner se basa en esto: en que la supervivencia y la evolución del estado está condicionado por el hombre, y la mujer es su motivación . Ella lleva adelante los hijos de la nación, los futuros soldados y líderes. Una defensa de la patria por tanto, no es más que una defensa de una idea abstracta de lo femenino La tarea del héroe masculino en un país es también defender a las mujeres específicas que pueblan el país, a saber, «nuestras» mujeres. La mujer es el símbolo de la nación. La madre. La que llora en las guerras, la que protege, la que amparaEl ex presidente croata argumentó que la situación de Croacia se debió a las mujeres, la pornografía y el aborto. Añadió que las mujeres que tienen un aborto son archienemigas de la nación convirtiéndose en símbolos pasivos, sin voz y alejados de la vida activa de las comunidades.Nehur, el primer ministro de la India se refería al país como Bharat Mata, la Madre India. Gandhi enseñó que una victoria nacionalista dependía de las virtudes femeninas clásicas, o sea, virtud, pureza, sacrificio y sufrimiento: la madre, la hija y la esposa. Todo su valor en función del hombre, lo cual las hacía profundamente vulnerables, Su debilidad es la debilidad de la nación. En las familias noruegas que hospedaron alemanes durante la ocupación del país en la Segunda Guerra Mundial, sobretodo en el Norte del país, nacieron hijos de padre alemán y madre noruega, la mayoría de estos niños nacieron de mujeres muy jóvenes casi niñas, producto de violaciones, pero los hijos nacidos de sexo consensual, mediante prostitución o relaciones románticas, fueron considerados expresión de la vulnerabilidad del país, y estas mujeres que tuvieron sexo libre con los alemanes fueron despreciadas públicamente y atacadas por la sociedad noruega ( la trilogía de Wäsmo sobre Tora, hija de una historia romántica entre alemán y noruega, refleja el horror a que debieron enfrentarse las mujeres que se fueron a la cama con alemanes) Alrededor de catorce mil niñas fueron calificadas» tyskertøser» (queridas de los alemanes) e internadas en cárceles y campos de trabajo porque habían dejado al descubierto vulnerabilidad de la patria. En la guerra, en la paz, en la mezquita y en el bar es la mujer un símbolo pasivo de la nación, cuando la nación se ve amenazada, ensalzan sus símbolos, sus burkas, sus bikinis, sus madres tradicionales o modernas, sus «valores» y el enemigo ataca esos valores. La mujer está ahí, sin voz, ensalzada o violada dependiento de como vayan los tiempos.Feliz dia de la mujer, compañeras.En la foto Alda Merini, que me costó el cierre de mi cuenta durante dos semanas por mostrar lo que hay debajo del demonio.