/Y dicen que si el precio de la gasolina y los impuestos

Y dicen que si el precio de la gasolina y los impuestos

Hace algunos meses, Elon ‘psicópata’ Musk decía que colonizaríamos Marte con vehículos eléctricos. Ahora dice que hay que incrementar la extracción de gas y petróleo, y que las ‘soluciones de energía sostenible’ (lo que sea que eso signifique) no pueden reaccionar ‘instantáneamente’ para cubrir el desabastecimiento energético que provocaría una suspensión de las exportaciones rusas de gas y petróleo.
Esta guerra está dando pasos en una dirección clara: los ‘líderes’ se están poniendo ‘realistas’ y terminarán por decirle a los ciudadanos que los planes de ‘transición energética a renovables’ (lo que sea que eso signifique) tendrán que esperar para mejores tiempos.
Naomi Klein se sorprendía hace un par de días porque, en el contexto de la invasión rusa a Ucrania, se han reactivado muchísimos proyectos de hidrocarburos en todo el mundo, revirtiendo las ‘victorias’ (¡cuánta ingenuidad!) del movimiento climático.
[La causa real de la suspensión de proyectos petroleros en años anteriores, la causa de la caída de la inversión en Upstream, la causa del descenso de Capex en el sector petrolero desde 2014, se llama Peak Oil y caída de la Tasa de Retorno Energético, no conciencia ambiental].
A medida que la situación global se degrade (y lo hará) las promesas de transición energética quedarán enterradas. Entonces los ‘líderes’ occidentales deberán recurrir a todo tipo de artilugios para evitar reconocer ante los ciudadanos que la causa de todo este caos se llama agotamiento del petróleo convencional y límites planetarios; que el vector esencial de este desastre Civilizatorio se llama crecimiento. Y que, además, lo sabían, desde hace mucho.
El papel de Putin como «villano global y causante de la ruina planetaria» será esencial y se agudizará en los próximos años.
Vamos de frente, y acelerando, rumbo al colapso.
Lamento la situación de los ciudadanos rusos y chinos sometidos a sistemas políticos represivos, intoxicados por la propaganda de sus gobiernos. Lamento la situación de muchos ciudadanos en «Occidente», intoxicados con la propaganda rusa, que creen que Putin es un héroe, «el único que se atreve a enfrentar a EEUU».
Es triste. Y peligroso.
Sin embargo, sigo creyendo que la peor propaganda de todas es la de la inmensa mayoría de los medios de comunicación ‘plurales y libres’ de Occidente (con un papel protagónico de las perversas «redes sociales»), voceros de una élite psicópata que decide qué debemos saber y qué no, no sólo sobre la situación en Ucrania, sino sobre la situación del mundo: la civilización es un tren, sin freno de emergencia, acelerando hacia el precipicio.
Lo saben, y no lo dicen. Lo saben, y no actúan en consecuencia. Lo saben, al menos desde hace medio siglo cuando el equipo científico del MTI hizo públicos sus resultados sobre «los límites del crecimiento»; y no han hecho y no harán nada porque consideran al sistema económico intocable e incuestionable.
En tiempos de acceso generalizado a Internet, cualquier ciudadano puede tener acceso a información científica dictaminada por pares que confirma que el capitalismo global es insostenible y se dirige hacia el colapso poniendo en riesgo de extinción a la especie humana.
Pero la propaganda de Occidente ha sido muy efectiva en la creación de una ciudadanía carente de pensamiento crítico, científicamente analfabeta y emocionalmente incapaz de procesar la verdad. La propaganda de Occidente ha tenido éxito en la creación de consumidores encerrados en burbujas de negación y desinformación a los que, como dijo Zizek o Jameson, les resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.
El resultado previsible en esta trayectoria es que padeceremos el fin del mundo sin abandonar el capitalismo.

De Juan Arellanes