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La muerte de Europa

La esencia geopolitica del conflicto

Augusto Zamora lo tiene claro. Su estilo no me gusta, pero eso es irrelevante. Zamora hace análisis geopolitico casi puro, conciente de la importancia de evadir, cuanto sea posible, las trampas ideológicas que empañan el fondo del conflicto. Una forma casi segura de no comprender nada de lo que pasa, es pensar que esto es un conflicto ideológico. Zamora va al núcleo duro del conflicto: es un conflicto de poder. Aún tendría que profundizar mucho (y leer «Power» de Richard Heinberg) para comprender que un conflicto de poder es, finalmente, un conflicto energético. No importa: Zamora es insuficiente y hay que completar su análisis con el de Gail Tverberg (que comentaré y compartiré mañana).
La humanidad se está sumergiendo en un escenario aterrador. Europa (y, de otra forma, Japón) se está dejado arrastrar a una trampa de la que no saldrá bien librada.
Si alguna vez ha tenido sentido la recomendación de Walter Benjamín de echar mano del freno de emergencia, es ahora. Europa debería ser valiente y detener esta locura. Por supuesto, la forma de detener esta locura no es enviando armas a Ucrania, sino exigiendo a EEUU que se siente a negociar con Rusia unas condiciones aceptables (para ambas partes) de Seguridad en Europa Oriental, lo cual seguramente deberá incluir el fin de la expansión de la OTAN.
Lamentablemente ello no ocurrirá, porque no se observa, en todo el panorama político europeo, alguna figura o grupo capaz de dar este paso hacia la sensatez. Lo que sí se observa es que Alemania está considerando seriamente su rearme. Biden ha conseguido sigilosamente en menos de un año, lo que Trump no consiguió en cuatro años de gritos y escenificación: finalmente, la parte europea de la OTAN incrementará su gasto militar. La OTAN se consolida como el instrumento mediante el cual EEUU somete a Europa geoestrategicamente. Lejos queda 2008, cuando Francia y Alemania aún tenían la valentía para decirle a EEUU que la incorporación de Ucrania a la OTAN era inaceptable.
El Complejo Militar Industrial está celebrando y todos los demás deberíamos estar seriamente preocupados. La locomotora de la historia sigue avanzando sin control y no hay quien tire del freno de emergencia.

Dice Zamora:
«EEUU, desde 2018, se encuentra afanado en crear una pinza en torno a Rusia y China cuyo pilar esencial son sus alianzas militares y políticas. De esa guisa, a la OTAN le correspondería ser el Frente Atlántico del Ejército de EEUU, en tanto EEUU se ocuparía, con sus aliados -Japón el primero- del Frente Pacífico.
EEUU sabe que no tiene capacidad militar suficiente para hacer frente a la alianza entre Rusia y China. Por tal motivo, Washington tiene como columna vertebral de su estrategia reunir el máximo número de alianzas y aliados.
(…)
Como en EEUU saben que solos no pueden, están afanosamente reclutando a países que quieran dedicar parte relevante de sus presupuestos para suplir la inferioridad de EEUU y, llegada la hora, servir de carne de cañón en la guerra por venir contra Rusia y China. Eso explicaría la negativa a negociar con Rusia los temas de seguridad, pues de lo que se trataba no era de la independencia y soberanía de Ucrania, sino de usar a Ucrania como trampa para que el gallinero europeo asumiera, a ciegas y en masa, su papel de Flanco Atlántico de EEUU. El objetivo ha sido conseguido, y ahora el gallinero europeo hará lo que quiere EEUU: rearmarse contra Rusia y prepararse para la guerra venidera. Sólo que esa guerra no será convencional.
(…)
EEUU ha dejado toda la carga –política, militar y económica- de la crisis ucraniana al Frente Atlántico, por la simple razón de que EEUU no quiere restar recursos a su Frente Pacífico, el más duro, difícil y costoso. La UE/OTAN deberá, por tanto, embarcarse en una carrera armamentista contra Rusia, que es lo que exigía Donald Trump cuando presidía EEUU. La Europa atlantista ha aceptado sin rechistar ese papel, sin medir costos, informar a sus ciudadanos ni hacer cálculos del precio que pagará en su papel de gallinero subalterno.»

Referencia:
Zamora, A. (2022, marzo 1). La muerte de Europa y el parto de un nuevo orden