/¡ Es el mercado, amigos !

¡ Es el mercado, amigos !

» … una ley es un “limite” (…) A lo largo de la historia, ciertas castas, clases o grupos se han rebelado sin cesar contra los límites humanos, apartando de su camino cualquier obstáculo que pudiera frenar su poder e impedirles apropiarse de los cuerpos, las riquezas o el trabajo de los demás (…) Contra los inhumanos rebeldes que se rebelan contra los límites en nombre de la naturaleza, imponiendo a su alrededor miseria y muerte, millones de hombres vienen rebelándose en nombre de la humanidad. Es esa rebelión a favor de los límites la que ha generado todo lo que define la dignidad antropológica de nuestra estancia en el mundo (…) son los débiles armados los que han acumulado para todos un impresionante legado histórica de derechos – laborales, culturales y políticos – que los poderosos, mientras no sean definitivamente derrotados, trataran siempre de violas, rodear o utilizar en su favor; lo harán mientras puedan, lo harán mientras les dejemos (…) el orden “natural” del mercado pervierte, entre otras coses, el mismo concepto de derecho en la medida en que establece como criterio superior, al que estarían subordinados todos los demás, el “derecho de vender y comprar” (…) de venderte y comprarte. «Santiago Alba Rico, Penúltimos días.